Una familia historica en nuetro beisbol.

Francisco Peña ya tiene 31 años, ser hijo de Tony lo hizo figura pública antes de comenzar a gatear e inclinarse por jugar la posición donde su padre es el mejor producto de manufactura dominicana ha sido una mochila imposible de cargar.

La comparación era obligatoria, desde el bono de US$750,000 que dieron los Mets para firmarlo en 2007, si bien no hubo tal transferencia de talento. Una presión injusta cargada de unas expectativas desmesuradas, lo que ha mantenida viva la versión de que ha jugado por ser hijo de Tony.

Pero Francisco ha cerrado los oídos, sabe que en el béisbol el linaje no garantiza espacio, que las escasas oportunidades hay que aprovecharlas amén del apellido, que nada se le ha regalado. Una foto en su cuenta de Instagram dice más que miles caracteres sobre su travesía de casi tres lustros como profesional.

Peña subió el 30 de octubre una imagen donde exhibe seis anillos. Está el de la Serie Mundial de 2015 con Kansas City (fue reservista de Salvador Pérez y Drew Butera), Clásico Mundial 2013 (Carlos Santana), Serie del Caribe 2012 (Wilkin Castillo) con el Escogido y corona 21 con las Águilas en 2018 (Christian Betancourt).

Lo completan dos como campeón en Triple A, con Omaha Storm Chasers (Reales, 2014) la posición fue de Brett Hayes y con Sacramento River Cats (Gigantes, 2019) cuando Aramis García comandó la posición.

Un receptor con clase y profecionalidad.

El lunes, tras cantarse el out 27 en el Julián Javier, a Peña se le vio lanzarse al suelo y llorar como si no estuviera acostumbrado a ese tipo de celebraciones. Amén del valor de los otros, este cetro tenía un sabor distinto.

Imagen subida por Francisco Peña en su cuenta en Instagram en octubre pasado donde muestra los anillos que ha ganado en su carrera profesional.

“He sido participe de varios campeonatos entre series mundiales, serie del caribe, clásico mundial y todas tienen un significado distinto en mi vida. Pero este campeonato lo añoraba. Ganar es ganar adonde quiera que lo pongan pero ganarlo jugando como titular es un sentimiento distinto ……fueron 13 juegos seguidos pero juegos vividos de concentración total”, escribió Peña en su IG, acompañado de dos fotos junto a la corona.

Esta vez su aporte fue más visto. En los siete partidos de la final ante los Gigantes, Peña bateó para .333 (21-7), con dos cuadrangulares, dos dobles, tres remolcadas, seis anotadas, y un porcentaje de embasarse de .462, solo detrás de Ronald Guzmán (.500)… y una defensa premium, con un manejo del pitcheo clave para la remontada.

Su debut en la Lidom se produjo en la campaña 2008-2009 con solo 18 años y desde entonces acumula promedio de .215 (724-156), con 14 cuadrangulares, 30 dobles y 79 carreras remolcadas, en fase regular.

Francisco pena mostrando los anillos octenido a lo largo de su carrera como jugador profecional.

“Quiero seguir diciéndole a ellos (a sus críticos) que uno nunca se debe dar por vencido, te pueden decir lo que te puedan decir siempre tiene que mantener la cabeza en alto y mucho Francisco Peña por delante”, dijo Peña con las emociones en las nubes a los reporteros tras ganar la final.

Ha sido su defensa ese activo que le ha permitido hacer una carrera de 13 temporadas en ligas menores con una línea ofensiva de .245/.292/.396, 107 cuadrangulares y 443 vueltas producidas en 963 partidos. Incluye cinco incursiones en liga grande donde apenas ha podido facturar dos años y nueve días como tiempo de servicio.

“A mis fanáticos fieles gracias de corazón por siempre apoyarme por defenderme con garras de Aguilas por sus lindos mensajes y por hacerme sentir parte de ustedes”, dijo Peña.

A finales de enero irá a la Serie del Caribe en Mazatlán, México, y a pocos días de terminar la justa debe viajar a Arizona al campamento de los Atléticos, que le han firmado con un contrato de ligas menores invitado a los entrenamientos del club verde.

La mascara de las Aguilas en accion.

Fuente: Nathanael Perez Nero/diariolibre