La punta de un zapato rozando el cielo era sólo el preludio de la faena de uno de los lanzadores más dominantes que conociera la costa oeste de los Estados Unidos, un dominicano que llegó al tocar los acordes más altos de la sinfonía del béisbol en los sesentas y setentas.Su nombre Juan Marichal, nativo de Montecristi, uno de esos seres a los que la palabra Don les calza a plenitud porque si algo tiene Don Juan es clase y buena onda con todo el que se le acerca.Se dice que Ramfis Trujillo, hijo del dictador Rafael Leonidas Trujillo, lo descubrió cuando lo vio lanzar en contra de su equipo y lo llevó a jugar para la Fuerza Aérea Dominicana. A Ramfis se le acredita el descubrimiento del futuro miembro del Salón de la Fama, aunque esto no es ni medianamente cierto.A los 20 años arrancó su andar en la pelota profesional dominicana con su equipo de siempre, los Leones del Escogido. 1957 fue el año de su debut y el nobel Juancito, apenas lanzó en tres encuentros, sin victorias con una derrota y 4.15 de efectividad… aún no era el Marichal de las gestas inolvidables.

Juan Marichal, el Don del béisbol de Grandes LigasSólo tres años después Marichal hace su debut en el béisbol de Grandes Ligas y en la temporada de 1960 dejó un impresionante record de 6-2 con 2.66 de efectividad en su temporada de arranque en el mejor béisbol del mundo, diciendo en voz alta que estábamos en presencia de un lanzador especial.

16 años después decía adiós a las mayores con 243 victorias y una extraordinaria efectividad de 2.89 en más de 3,500 innings lanzados. Números que lo catapultaron al Salón de la Fama en 1983 con el 83.7% de los votos, como colofón de una carrera en el terreno sin tacha, como así mismo es su actitud fuera de los campos y en su más reciente faceta de comentarista para la cadena ESPN en español.

Marichal fue espacial, así como especiales fueron sus grandes momentos que van mucho más allá de lo anecdótico, veamos algunos de ellos:

El Juego de 16 entradas

Marichal y el gran Warren Spahn, los lanzadores abridores en una noche típicamente tempestuosa en el Candlestick Park de San Francisco, mantuvieron un empate sin anotaciones durante 15 entradas.

Los Bravos amenazaron con anotar en la cuarta entrada, pero el jardinero central Willie Mays tiró a home para retirar a Norm Larker, quien había salido de la segunda base con un sencillo de Del Crandall. Los Gigantes desperdiciaron el doblete inicial de Harvey Kuenn en el 14to. Dos entradas más tarde, Marichal se preocupó en voz alta de que el manager de los Giants, Alvin Dark, lo removiera.

“No se preocupe”, dijo Mays. “Voy a ganarlo por ti”. Efectivamente, Mays conectó un jonrón con un out en el 16 para la única carrera del juego. Marichal permitió ocho hits, caminó a cuatro y ponchó a 10 en el juego de su vida.

Otro Maratón inolvidable

En 1966 Don Juan ganó sus primeras 10 decisiones, pero la victoria número nueve fue otro gran maratón. Esta vez, su oponente en el montículo fue el derecho de Filadelfia, Jim Bunning, que blanqueó a los Gigantes con cinco hits en 10 entradas, pero no fue rival para Marichal, quien permitió seis hits y dio una base por bolas en 14 entradas, cuando Jim Davenport conectó triple con un out y anotó con un elevado de sacrificio de Bob Barton.

Marichal el dictador de los Dodgers

Los Dodgers siempre han sido los grandes rivales de los Gigantes y contra ellos fue especialmente efectivo Don Juan, logró récord de 37-18 y una efectividad de 2.36 contra Los Ángeles, con 10 blanqueadas en 63 aperturas. Solamente tuvo mejor porcentaje de victorias contra los Mets (.765), Cachorros (.742) y Piratas (.692). Y ni hablar de la paternidad de Marichal sobre los Dodgers en Candlestick Park, compilando un impresionante récord de 21-4.

De un batazo a una amistad…

Muchos han visto el video en el que Marichal usó su bate para golpear en la cabeza al receptor de Los Ángeles. John Roseboro, durante un juego entre los Gigantes y los Dodgers el 22 de agosto de 1965. Pero muy pocos saben que Marichal y Roseboro más tarde resolvieron sus diferencias y forjaron una cálida amistad.

Después de que Marichal no fuera elegido al Salón de la Fama del béisbol en sus dos primeras apariciones en la boleta electoral, Roseboro hizo campaña por su consagración. Eso ayudó a Marichal a llegar a Cooperstown en su tercer intento. Por su parte, Don Juan sirvió como portador del féretro honorario en el funeral de Roseboro en agosto de 2002.

Una estrella del Juego de Estrellas

Marichal fue un excelente competidor en Juegos de Estrellas. Terminó con una efectividad de 0.50 en ocho juegos con un par de victorias. En 18 entradas contra los mejores bateadores de la Liga Americana, Marichal permitió siete hits, dio dos bases por bolas y ponchó a 12, llevándose el MVP del Juegos de estrellas de 1965.

“El Manico” como se le conoce en su natal República Dominicana, tiene una estatua en el Oracle Park desde el 2005 y los Gigantes retiraron su número como parte de los múltiples homenajes que ha recibido. Pero Don Juan dijo en una entrevista que el mayor honor que le habían conferido era ponerle su nombre el Satdium Quisqueya que es la casa de su inolvidables Leones del Escogido.